Estética, emancipación y lo común en el arte

Parece que, en pleno siglo XXI, dentro la era de la comunicación y la información, vivimos con pavor el sentimiento de haber llegado a una especie de final, y más aún tras haber superado un apocalíptico 2020 que aún ensombrece lo que llevamos de 2021. En ese sentido, escuchamos constantemente que el próximo gran horizonte que la humanidad puede vislumbrar es la conquista de Marte, eso sí, sin tener en cuenta cuestiones como el futuro de nuestro planeta de origen o la solución de los conflictos que pudieran obstaculizar la colonización de Marte por parte de la humanidad en su totalidad, y no de únicamente una porción de los integrantes de la especie. Esa constante duda ciega sobre la posibilidad de un progreso, de un lugar distinto al que estamos viviendo, anega cada uno de los pilares de nuestra sociedad, y algo así percibimos también en el arte. Fruto de esos pensamientos nacen en nuestros días fenómenos como, por ejemplo, el de la cultura remix, que habiéndose dado cuenta de que no existen ya los artistas genuinos, busca generar una nueva serie de herramientas basadas en la apropiación y en el collage que permitan crear nuevos significantes y nuevos significados siempre utilizando objetos ya existentes. Dentro de todo este paradigma de búsqueda de los nuevos caminos a recorrer nos topamos con un título singular: Estética y emancipación. Hacia una teoría del arte de lo común.

Su joven autor, Javier Correa Román, es graduado en Biología Sanitaria por la Universidad de Alcalá de Henares y en Filosofía a través de la UNED. Teniendo en cuenta ambas vías de formación, Correa comprende una visión de su mundo esencialmente interdisciplinar, articulando su pensamiento a través de un método científico vertebrado por el pensamiento crítico propio de una educación filosófica. Sus preocupaciones abarcan grandes espacios, pero en esta ocasión es el mundo del arte el que ha tenido el honor de ser objeto de estudio y reflexión por parte del autor.

En el texto que presentamos desde Libargo editorial nos encontraremos con algunas de las claves para entender qué es nuestro arte hoy en día, pero sobre todo, qué es lo que quizás queremos que sea en un futuro próximo. Y ese futuro pasa, indudablemente, por la reflexión autocrítica sobre cómo nos reflejamos a nosotros mismos dentro de nuestras creaciones: debemos poner en duda si realmente el arte que desarrollamos presenta un sentimiento común a nuestra especie, que normalmente damos por hecho. Así, en Estética y emancipación nos vamos a encontrar con un constante ejercicio de deconstrucción que parte de la idea de que el mundo contemporáneo está dando lugar a un arte deshumanizado, para pasar luego a realizar un trabajo de reconstrucción de un arte humanizado, a través del análisis de proyectos como Boa Mistura o el centro social La Tabacalera. Dejando de lado la discordia o el belicismo, Javier Correa busca, en su lugar, un acuerdo, una avenencia que nos permita dar con ese ansiado arte emancipador, puramente humano y naturalmente personal.

Treinta y seis años esperando a ser publicado

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Debido a diversas circunstancias y coyunturas, una parte sustancial de la producción musical histórica y reciente ha quedado soterrada o simplemente no ha llegado hasta nuestros días. También podríamos afirmar que la que sí ha permanecido lo ha hecho en buena medida por producto del azar o por circunstancias externas a la propia música. Por poner un ejemplo, es imposible determinar objetivamente que el compositor más capaz y representativo de su época fuera Beethoven; y, sin embargo, es su nombre el primero que recordamos por encima de cualquier otra figura de su tiempo. Este y otros nombres propios –mayoritariamente hombres– que hoy pueblan enciclopedias, catálogos y repertorios son lo que conocemos bajo el concepto de canon musical occidental. Con la aparición de la new musicology y las aportaciones de la teoría crítica, el posestructuralismo de Foucault o Derrida y el pensamiento feminista a nuestra disciplina, el canon ha sufrido un proceso de deconstrucción que ha terminado sacando a la luz el carácter artificial de su estructura y las obras y autores que habían sido silenciados o menoscabados. El caso del Concierto para violoncello y orquesta de Manuel Castillo es el de muchas otras obras de calidad que, debido a diversos factores como la falta de una edición crítica –tan importante a la hora de estudiar e interpretar una obra– han quedado varadas en algún lugar de un canon subterráneo. Es cierto que dichas obras existen y perduran en algunas memorias, pero al haber quedado al margen de los mecanismos productores del canon simplemente desaparecen del acervo popular.

Manuel Castillo
Manuel Castillo

Para contribuir a la recuperación de la que el autor considera como “una de las grandes piezas del repertorio español para violonchelo de la segunda mitad del siglo XX”, el violonchelista Rodrigo García Simón se ha propuesto la labor de realizar esa esperada edición crítica de la obra de Castillo. El título está estructurado en tres partes agrupadas en separatas: en primer lugar, el estudio crítico dedicado a contextualizar el Concierto, ofreciendo elementos y datos que encuadran su contenido, para entender la obra desde un acercamiento a su marco de composición, explicando las características interpretativas de la obra y ofreciendo al lector las propuestas de interpretación que brinda el experto intérprete; la segunda parte contiene la parte de violonchelo, facilitando así la interpretación del solista; por último, la tercera parte está dedicada a la transcripción realizada por el compositor Pablo Ponce Chaguaceda, donde se ha querido poner en valor la propia escritura de Castillo, intentando ser fieles a todo lo escrito por el autor en la partitura orquestal.

Rodrigo García Simón
Rodrigo García Simón

Tanto para los que conocen la música de Manuel Castillo como para los neófitos, la interpretación del Concierto para violoncello y orquesta supone un sugerente estímulo, tratándose de una creación que podríamos considerar “neoclásica” debido al uso de estructuras formales tradicionales y un sistema de escritura cercano a la tonalidad funcional. La razón de esto se debe a las necesidades expresivas de Manuel Castillo, quien en vida manifestó su creencia de que la música debía ser, ante todo, comunicación, para lo cual resulta vital utilizar estructuras claras y comprensibles. Sin embargo, la falta de un cromatismo exacerbado o del uso de técnicas instrumentales extendidas (tan en boga desde décadas antes de la fecha de composición del Concierto, 1985) no menoscaba los grandes aciertos de esta obra: unidad motívica y estructural presente en sus tres movimientos, ligereza en la andadura y lógica combinatoria y empaste instrumental. Todo ello, como describió Enrique Franco en su crítica a la interpretación del Concierto en Madrid en 1989, da como resultado aquel “ritmo interno” que continuamente demandaba en su música Manuel de Falla.

El pasado mes de marzo anunciábamos en nacimiento de una nueva colección en nuestra Editorial dirigida por Daniel Moro Vallina, desde donde tendrá acogida nuevas ediciones musicales. Es el caso de esta publicación, que es al mismo tiempo resultado de una comisión de trabajo dedicada a difundir la obra de Castillo. El grupo de trabajo está formado por instituciones y personas que tienen como finalidad la edición y publicación de la obra inédita del insigne compositor Manuel Castillo Navarro-Aguilera (1930-2005). Gracias al apoyo de la familia de Manuel Castillo y del Conservatorio Superior de Música «Manuel Castillo» de Sevilla, quienes forman parte de esta comisión y han trabajado codo con codo en la edición, la propuesta performativa del Concierto para violoncello se encuentra finalmente accesible al intérprete con las enriquecedoras aportaciones de Rodrigo García Simón y a disposición comercial en librerías y tiendas especializadas.

Concierto violoncello Manuel Castillo
Libro Manuel Castillo: Concierto para violoncello y orquesta. Edición crítica y propuesta performativa

La presentación tendrá lugar el día 9 de junio (2021) a las 18.30 en el Conservatorio Superior de Música «Manuel Castillo» de Sevilla.

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Transdisciplinar en arte, vídeo y comunicación

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“La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” es una de las frases más repetidas de aquellas de las que Nelson Mandela pronunció en vida, aunque podríamos apuntar aún de manera más estrecha citando a Paulo Freire: “la educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. Y para cerrar el hilo, subamos a la palestra al revolucionario y malogrado artista Tupac Shakur, quien en una entrevista en su momento de mayor éxito declaró que la función de un artista en su sociedad no es cambiar el mundo en el que vive, sino iluminar las mentes de aquellos que lo harán.

Estas ideas son algunas de las que pueden rondar nuestras cabezas cuando nos encontramos una lectura como la de Arte, vídeo y comunicación: docencia e investigación en lo transdisciplinar, en la colección [A&E] dirigida por Pedro Ordóñez Eslava. En este nuevo volumen colectivo, Ana Sedeño-Valdellós se pone al frente de un equipo formado por investigadores, profesores y artistas relacionados con distintos campos de la comunicación audiovisual para reflexionar alrededor de las formas en las que la imagen se desenvuelve en nuestro mundo y cómo nosotros nos enfrentamos a ella, para concluir en una serie de propuestas metodológicas de cara a la enseñanza y la docencia dentro del campo de la comunicación audiovisual.

La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo

Nuestra cotidianeidad está sumida en un paradigma cultural dominado por la imagen. No solo en el arte, donde lo visual se ha unido a cualquier práctica artística como un añadido indispensable (ejemplo de ello tenemos la creciente relevancia que elementos como el videoclip o, incluso, el perfil de Instagram, tienen en la percepción de la obra de un artista en principio estrictamente musical), sino también en nuestras rutinarias y normalizadas acciones diarias: vallas publicitarias, etiquetas de productos que compramos en el supermercado, la televisión, los videojuegos… Continuamente percibimos estímulos visuales diseñados para ser vistos ya sea en forma de fotografía o de vídeo, de manera digital o analógica. Ante ello, es de urgencia e importancia que seamos capaces de entender en qué medida tal hecho nos afecta tanto individual como colectivamente, para así tratar de llegar a un punto de comprensión mayor para con nuestro mundo. En ese sentido, la razón última de la lectura de Arte, vídeo y comunicación, es conocer y obtener las capacidades de sentar las bases para, a través de la educación, dar con una sociedad que sea capaz de reparar en todos aquellos sucesos y eventos que ocurren a su alrededor. El cuestionamiento y la exploración de las metodologías docentes que vemos en este libro, a pesar de estar enfocado hacia el mundo de la imagen, nos sirve para entender la importancia que tiene asumir que todo objeto es capaz de ser puesto en duda de cara a su reconstrucción.

Gracias a un grupo formado tanto por artistas como por investigadores coordinados por una excelente Ana Sedeño-Valdellós y el apoyo de la Universidad de Málaga, tenemos ante nosotros una lectura de gran interés, no solo para docentes del mundo de la comunicación audiovisual, sino para cualquier persona que sienta un poco de atracción por conocer la manera en la que lo visual ha conseguido inundar todos los aspectos de nuestras vidas.

Foto por: Edwin Bustamante
Foto por: Edwin Bustamante

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