Cuatro cuadros de Murillo se estrenó en 1982, en un contexto de revitalización de signos identitarios de la música andaluza. Manuel Castillo toma la obra pictórica de Murillo como una retórica de la revitalización que se produce en esa misma década de 1980 como una reivindicación del arte andaluz despojado de los cánones estereotipados de la época. Esta edición de las partes instrumentales, para dos violines, viola, violonchelo y contrabajo, complementa la edición crítica firmada por Alejandro Muñoz que presenta la partitura orquestal para conjunto de cuerda acompañada del estudio critico.
Contenido
Partes instrumentales:
violín I
violín II
viola
violonchelo
contrabajo

