Manifiesto de la sostenibilidad editorial (Parte I)

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Manifiesto de la sostenibilidad editorial (Parte I)

Sostenible: 1.) adj. Que se puede sostener. Opinión, situación sostenible. 2.) adj. Especialmente en ecología y economía , que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente. Desarrollo, economía sostenible.

En nuestro entorno la palabra sostenible tiene un claro sentido, sobre todo por el efecto positivo que convoca entre un sector concienciado en causar el menor impacto a nuestro entorno, teniendo en cuenta que el afán por modificar la naturaleza en beneficio propio forma parte de la condición humana, posiblemente desde su existencia. Al igual que el ser humano pretende dominar la naturaleza, queremos hacer lo mismo con nuestros propios objetivos. Por ello nos reiteramos en lo que queremos hacer, y erre que erre, seguimos intentando conseguir lo que queremos hasta alcanzarlo. Para ser sostenibles en nuestros objetivos necesitamos hacer cuentas; ver cuanto tiempo, esfuerzo y dinero dedicamos; y si la ecuación, entre todos sus elementos analizados y comparados dan como resultado beneficios retribuidos. Cuando la retribución es económica podremos decir que tenemos un trabajo, pero si es emocional, entonces, puede ser que estemos llevando a cabo una afición, muy bonita, pero una afición al fin y al cabo. «Las buenas organizaciones se construyen más sobre emociones y relaciones que sobre productos. Sobre personas con ganas de pensar, de sentir de escuchar, de desaparecer, de arriesgar y confiar»*. Este es uno de nuestros propósitos y, desde que comenzamos esta historia, las dos principales personas que hemos trabajado para que la editorial exista hemos volcado nuestro tiempo y conocimiento en un proyecto del que no recibimos retribución convirtiéndose esto en afición, una afición cara cuando se le dedica tanto tiempo y esfuerzo como a un trabajo remunerado. Llegamos a una conclusión simple: si a algo le dedicas esfuerzo y tiempo como a un trabajo se debe obtener una retribución económica, sobre todo en este caso: cuando elaboramos productos que tienen un valor en el mercado y se realiza a través de una forma jurídica que obliga a tributar, pagar impuestos y en definitiva a formar parte de un sistema económico.

Porque ninguna iniciativa tiene la capacidad de prolongarse en el tiempo si no es económicamente viable, en una segunda acepción del significado, no queremos agotar nuestros recursos personales y motivacionales. Así que nos declaramos empresa aunque hasta ahora hayamos invertido nuestras ganancias en imprimir más y engrasar la maquina de publicar, invirtiendo las ventas de libros en producir más.

 

*En un artículo de Roberto Gómez de la Iglesia, en Revista Texturas número 29, Trama Editorial.

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